Los pensamientos se dan un descanso y vuelan a un remanso, donde no está esa ansiedad, esa preguntadera mental por ti y ese sentimiento que en momentos obtusos es inmenso. Pero la pausa tiende a terminar y sentado sin mucho qué pensar las ganas de abrazarte vuelven a aflorar.
Cuando espero
Hace 8 años

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