jueves, 21 de enero de 2010

Sin evidencia, pero no interesa - 10/12/2009

Que un dios no existe es negar que el sol está y que la luna en la noche lo suele ayudar; significa corroborar la desafortunada maldición de abandono paternal y no es más que entrar al desierto espiritual. La muerte de dios es la satisfacción de una falsa victoria del escondido miedo humano. Somos frágiles, necesitamos hacernos fuertes acabando con el ‘ser supremo’ o buscando refugio en él. Al final, no conozco la verdad…

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