jueves, 21 de enero de 2010

Un grillo con Nike

Caballero del ensueño, tengo pluma por espada / mi palabra es el alcázar de mi reina la ilusión/ mi romántica melena, así lacia y mal peinada /es más bella que las trenzas enruladas de Ninón /

Despelucado, como lo descibe el canto argentino de Alberto Ghiraldo, es Andrés Quintero, un habitante de la calle reconocido por los jóvenes manizaleños por la fabricación con palma de iraca de figuras en forma de grillos.

Procedente de una familia adinerada y sumido en una crisis, causada por una decepción amorosa, que lo llevó a la calle, nunca ha perdido su carisma.

La amabilidad que lo caracteriza lo ha hecho un ‘parcero’ de quienes se lo topan en cualquier lugar, o de aquellos que al cruzarse en el camino se animan a comprarle la particular figura de la suerte. Su aspecto rústico contrasta con una sonrisa constante y con unos ojos aguamarina traducidos en una camaradería constante. Vestido de sudadera y con manga larga, incluso en verano, porta un maletín en el que guarda dos pares de tenis; unos adidas y otros ocean pacific, que son su debilidad.

Caminando con unos nike viejos y rotos que le regalaron en Chipre, El Grillo, apodo que ganó por su artesanía, busca encontrar de norte a sur de Manizales quien le compre su figura. Los nike, adidas y converse son las marcas preferidas de este barbado ojizarco, quien nostálgico dice querer tener el suficiente ingreso para comprarlas, pues los tenis de éstas no bajan de 100 mil pesos. Así que prefiere cuidar los que tiene y no desgastarlos en sus correrías de Chipre a Milán.

Tengo un primo. Él es rico, poderoso, bien querido / yo soy pobre, soy enfermo, pienso, escribo y sé soñar / y una noche, de esas noches tan amargas que he sufrido mis harapos con su smoking se rozaron al pasar.

El resonar de Mis Harapos coincide aún más con la vida de Andrés. Deambulando por la ciudad, sus ajados tenis de marca ven pasar a unos finos zapatos vélez, avaluados en más de 300 mil pesos, rozando el pedal de un lujoso carro. Ellos no voltean ni a mirarlo, brillan por la apariencia del betún y en los pies de un arquitecto, su papá Omar Quintero, han olvidado a esos nike hijos suyos. “Imagínese, a mi los otros rechazos no me importan, pero el de él me ‘desbarata’”; cuenta con dolor el abandonado Grillo.

Muy cerca del cambuche del Grillo en Chipre, en un condominio de Campohermoso, hay otra amante de los tenis. Laura Barragán, una estudiante universitaria que los usa más que a las chanclas o las baletas.

A diferencia del Grillo, para ella los nike no son sus predilectos. Son los converse, con estampados de colores y diferentes formas, algunas abstractas y otras poligonales, los que más le gustan. Pero entre todos, son unos con dibujos de corazones de diferentes colores y alto relieve sus favoritos.

“Me encantan porque son muy femeninos”, dice Laura sobre unos converse que compró hace menos de un mes por 60 dólares (un poco más de 120 mil pesos) en Estados Unidos; lejos, muy lejos de donde por esa misma época un conocido de Chipre, de “buena familia”, como lo describe Andrés, le regalaba sus nike, que ya habían cumplido su ciclo con él.

Los converse talla 37 vienen desde su casa en Norteamérica. Y poco o nada han recorrido en Manizales desde que llegaron hace una semana, luego de que Laura, la consentida de 20 años, los comprara en la tienda Shii durante sus vacaciones en Rockaway, New Jersey.

Su recorrido se ha limitado a la universidad donde ella estudia Psicología y a algunos sitios de rumba en la ciudad. Claro, siempre utilizando un taxi como principal medio de locomoción y no las grandes distancias que El Grillo, desgastando aún más sus pares de tenis, recorre a pie para ganar el sustento que le permita comer.

Pero quienes buscan algo similar, unos converse tan cómodos como los que dice Laura que son los suyos, no tienen que viajar tan lejos o pedirle a su inmigrante familiar que se los envíe. En el paseo comercial de Los Agustinos hay una primera opción para comprar varios estilos de esta popular marca de tenis. En La tienda del Converse hay sencillos modelos desde los que tienen un solo fondo desde 90 mil pesos, hasta con particulares estampados de 140 mil.

No tan lejos, en Orión de Sanandresito Manizales y en el de Cable Plaza, está la gama alta. Nike, Adidas, Diesel y Lacoste (en orden de menor a mayor precio) que oscilan entre los 160 mil y ascienden a más de 350 mil pesos. Sin embargo, como dice Sotero Muñoz, el dueño de Moda Colombia, también cerca de Los Agustinos; en su almacén está el mercado que buscan la mayoría de los compradores, las imitaciones.

Empezando en 35mil y alcanzando los 70 mil pesos, Muñoz vende en su tienda tenis parecidos a los Converse o con marquilla de Puma o Adidas, pero que no son los originales que aquellos como la pelinegra Laura, con alto poder adquisitivo, buscan.

Y así entre lenguas, suelas y cordones, los lisos pies de la universitaria, luciendo sus recién comprados tenis, rondan muy cerca del supermercado donde en los últimos días han caminado los carrasposos pies de Andrés. En esos andenes, pisados por suelas tan parecidas, pero marcadas por un logotipo o un nombre famoso, podrá darse el encuentro entre los nike viejos y los bonitos converse.

Andrés no querrá recibir una ofensa, como las que muchas veces le toca soportar, pues él dice estar seguro de que “lo cortés no quita lo valiente”. Recordando a su papá, el de los embetunados de cuero, pide que lo dejen con sus ‘harapos’, que son más nobles que ese ‘frac.’

Agosto de 2009

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